articulo publicad por LA NACION.COM

publicado el 19 de febrero 2002

 

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Alfred McLaren, explorador oceánico

"Al Bismarck lo hundieron los alemanes"

Información general

El capitán de la marina norteamericana bajó hasta el acorazado germano; también estuvo en una expedición al titanic

El acorazado Bismarck fue hundido por los mismos alemanes." Con esta frase contundente, el capitán de la marina norteamericana Alfred McLaren pone fin a uno de los mayores misterios de la Segunda Guerra Mundial.

El 27 mayo de 1941, este buque insignia de la armada alemana se hundió en el océano Atlántico a más de 900 kilómetros de la costa francesa, cerca de la ciudad de Brest, tras soportar el constante fuego británico.

En junio último, por primera vez, un grupo de hombres liderados por McLaren bajó a 4780 metros de profundidad, hasta donde está hundido el Bismarck, y comprobó que éste no presentaba graves daños en su armadura, por lo que, según explicó a LA NACION, el barco fue hundido por los propios tripulantes.

McLaren, un aventurero de 68 años, estuvo ocho veces en el mar Artico -tres a bordo de un submarino nuclear-, una vez en la Antártida y participó de la última expedición que bajó al Titanic, en 1999. "Viví en submarinos casi cinco años", dice. La semana última, de visita en nuestro país, se mostró muy entusiasmado por la última excursión al Bismarck.

-¿Cómo estaba la nave?

-El Bismarck se encuentra casi en perfecto estado, no como el Titanic, que se deterioró rápidamente. La cubierta de madera y la pintura del hall del barco están bien.

-¿Cómo fue hundido el barco?

-Los británicos siempre dijeron que ellos lo habían hundido. En nuestra expedición comprobamos que el buque no tenía agujeros provocados por torpedos británicos. Personalmente, estoy convencido de que los aliados no hundieron la nave: lo hizo la tripulación alemana para que no se apoderaran de ella.

-¿Por qué?

-Cuando fue construido, el Bismarck fue llamado el más poderoso buque de combate. Era el orgullo de los alemanes, indestructible, como el Titanic. Y probablemente no habría sido hundido excepto por una mano de Dios, un milagro. Los torpedos no causaban daño alguno en su casco bajo el agua, que era de casi medio metro de espesor. Sólo un avión inglés, cargando un único torpedo, logró averiar los timones del Bismarck.

-¿Qué equipamiento utilizaron para llegar a la nave?

-Utilizamos unos minisubmarinos especiales llamados sumergibles, que pueden llegar hasta 6000 metros y tienen cámaras y grandes luces, porque a los 250 metros la oscuridad es total. Bajamos en grupos de tres. Nosotros estábamos dentro de una cabina, con forma de esfera, de dos metros de diámetro, y así permanecimos entre doce y trece horas bajo el agua, conociendo los secretos del Bismarck.

"Una nave terrible"

"Era una nave terrible, una obra maestra de la ingeniería naval", dijo el ex primer ministro británico Winston Churchill sobre el Bismarck. Los aliados respiraron aliviados tras su descenso al fondo del mar.

La teoría de que el Bismarck fue hundido por sus tripulantes ya había sido planteada por varios expertos, como el célebre oceanógrafo Robert Ballard, quien localizó la nave en 1989. "Sólo buques echados a pique llegan al lecho íntegros", opinó Ballard.

El almirante argentino Eugenio Luis Bezzola también consideró probable que el Bismarck fuera hundido por los mismos alemanes. "Quisieron evitar que fuera tomado como un trofeo de guerra por los británicos", dijo.

En cuanto a McLaren, su expedición formó parte de las actividades de The Explorers Club, una institución fundada en 1904 para apoyar investigaciones científicas. Algunas figuras que la integraron fueron los pioneros en el Polo Norte Robert Peary y Frederick Cook y los primeros en pisar la Luna, Neil Armstrong y Buzz Aldrin.

"El mar profundo es una de las últimas fronteras de exploración, más emocionante que el espacio", dice McLaren, vicepresidente de los capítulos de The Explorers Club.

"En el mar, a más de 4000 metros de profundidad, hay 10 millones de especies. Hasta ahora, menos de trescientos mil fueron identificadas. Cada vez que nos sumergimos hallamos nuevas especies vivas, como calamares de 25 metros de largo", explica.

En su paso por Buenos Aires, McLaren se reunió con representantes del capítulo local, cuyo correo electrónico es explorersclub@eidc.com.ar.

-¿Qué expedición fue más complicada, la del Titanic o ésta?

-La del Bismarck. El Titanic no fue un trabajo tan arduo, está a menos profundidad, pero sí fue emocionante. Usamos los mismos sumergibles que en el descenso al Bismarck, unos MIR que le alquilamos a Rusia.

-De todos los lugares donde estuvo, ¿cuál fue el que más le gustó?

-(Piensa varios segundos.) Creo que mi viaje a los volcanes submarinos en las islas Azores fue el más emocionante, porque a cada lado que uno miraba veía algunas de las formas de vida más antiguas de nuestro planeta. Hay una gran cantidad de materia en lo profundo de la Tierra que no conocemos. Con todo este material orgánico... creo que hasta se puede llegar a encontrar petróleo.

-¿A qué profundidad se encuentran estos volcanes?

-A 2440 metros. No sólo están en el fondo del Atlántico, también hay en otros océanos. Son como las costuras de una bola de béisbol. Cuando la lava sale hacia arriba, el agua se calienta hasta 350 grados centígrados. Los submarinos no se pueden acercar demasiado porque se prenderían fuego.

-¿Cuáles son sus próximas campañas?

-En julio próximo planeo volver al Bismarck y a los volcanes submarinos. En 2003, queremos realizar el primer viaje al fondo del Polo Norte, donde buscaremos volcanes submarinos.

-¿Hasta cuándo piensa participar de estas expediciones?

-Quién sabe. La misma pregunta se hace mi mujer (se ríe). Una de las razones para explorar es la emoción de encontrar lo desconocido, y todavía queda mucho por conocer.

El testimonio

“Los británicos siempre dijeron que ellos lo habían hundido. Estoy convencido de que los aliados no hundieron la nave; la tripulación alemana lo hizo para que no se apoderaran de ella.” .

Alfred McLaren José Llamosas