Comportamiento

 El Pastor de Anatolia (Pastor Turco) es un perro extremadamente bondadoso y noble, siempre y cuando se le enseñe bien desde el principio, se tiene constancia de perras de esta raza que han llegado a amamantar a corderos.

El Pastor de Anatolia es leal, protector, territorial, vigilante, sensible, estable. A pesar de ser un animal inteligente y fácil de enseñar, también es independiente y puede que le cueste un poco obedecer inmediatamente las órdenes del dueño. Tiene bastante paciencia con los niños pero tengamos en cuenta que por su gran tamaño y fuerza no es aconsejable que juegue con los más pequeños, sin querer los podría tumbar. Mostrara mucho cariño con su familia pero muy desconfiado con los extraños. Es un buen guardián que avisará con sus ladridos ante cualquier irregularidad. Le gustara correr con total libertad y puede que a algunos ejemplares les guste cavar.


Origen

Los antepasados del Pastor de Anatolia ya existian por Turquía y Asia Menor hacía el 2800 a.C. Eran unos perros grandes, fuertes y pesados que se  utilizaron como perros de guerra y muy apreciado para la caza mayor. De todos modos, durante siglos, su función principal ha sido la de guardar ovejas y protegerlas de su mayor enemigo, el lobo. Actualmente, sigue siendo utilizado como pastor en su país natal aunque también es apreciado como perro guardián y de compañía.

 


Caracteristicas

  • Altura a la cruz: de 74 a 81 cm en los machos y de 71 a 79 cm en las hembras
  • Peso: de 50 a 65 kg en los machos y de 40 a 55 kg en las hembras
  • Capa: todos los colores
  • Aptitudes: perro de guarda de rebaños; perro de familia, excelente guardián

El Pastor de Anatolia es un perro musculado y bien proporcionado.  Tiene una cabeza ancha, un hocico fuerte y unas orejas triangulares redondeadas en la punta. La cola es larga, en reposo le cuelga hasta la altura del corvejón y en alerta la lleva alta con el extremo enrollado sobre el dorso. Su pelo es corto, denso y liso. Se admiten todos los colores pero suele gustar el leonado con la máscara y las orejas negras.


Cuidados

El pastor de Anatolia le cuesta adaptarse bien a la vida de ciudad ni a los espacios, eso no quiere decir que no llegue a adaptarse si lo acostumbramos desde pequeño. Es un perro que tolera bien el frio y el calor, así que en principio no hay inconveniente en que viva en un jardín grande donde pueda moverse a su gusto.
Este perro puede ser cabezota y dominante, es necesario que el dueño sea firme, paciente y le ofrezca una educación constante,es bastante sensible a los castigos físicos, lo pueden dejar marcado de por vida.
Debido a su espeso pelaje es aconsejable cepillarle a menudo.

El Pastor de Anatolia es un perro robusto pero puede padecer displasia de cadera, entropión, hipertiroidismo, criptórquidos y monórquidos, boca torcida y prognatismo superior.