Principios generales

Maneja tus expectativas y estado de ánimo. 

No todos los días de entrenamiento serán perfectos, pero no te frustres ni te desquites con tu mascota. Modifica tu propio comportamiento y actitud para fomentar la capacidad y confianza de tu perro para aprender.

  • Si tu perro llega a temerle a tu mal humor, no aprenderá nada nuevo. Solo aprenderá a tener cuidado y a no confiar en ti.
  • Las clases de entrenamiento para perros y un buen entrenador podrán ayudarte a mejorar tu comportamiento, lo que se traducirá en éxito.

Ten en cuenta el carácter de tu perro.

 Todos los perros tienen caracteres diferentes. Al igual que los niños, las diferentes razas aprenden de manera y a ritmos diferentes. Algunos perros son tercos y te desafiarán a cada momento. Otros harán lo que sea para complacerte. Quizá necesites modificar las técnicas de entrenamiento según el carácter de tu mascota.

 

Dale recompensas inmediatas.

 Los perros no entienden las causas y efectos a largo plazo. Aprenden rápido, así que debes elogiarlos o recompensarlos a los 2 segundos de haberse comportado como deseas a fin de reforzar ese comportamiento. Si esperas demasiado, no asociará el premio con la acción que le pediste realizar.

  • Además, debes asegurarte de que el elogio sea lo suficientemente rápido para ser acertado. De lo contrario, podrías recompensar comportamientos no deseados.
  • Por ejemplo, imagina que le enseñas a tu perro la orden para sentarse. Se sienta por un momento, pero para cuando lo elogias y recompensas, ha comenzado a pararse. En ese caso, lo premiarás por haber hecho esto último, no por haberse sentado.

 

Considera la posibilidad de educar a tu perro con un clicker.

 El entrenamiento con clicker es un método para elogiar inmediatamente a tu mascota con la ayuda de un clicker. Puedes hacer sonar el clicker más rápido de lo que puedes darle un bocadillo o acariciar a tu mascota en la cabeza. Por lo tanto, el entrenamiento con clicker refuerza el buen comportamiento con la rapidez suficiente para ajustarse a la velocidad de aprendizaje de un perro. Funciona así: crea una relación positiva entre el sonido del clic y las recompensas. Con el tiempo, tu perro considerará el sonido del clicker como una recompensa misma por su buen comportamiento. Puedes aplicar este principio para cualquier orden que le des.

  • Haz sonar el dispositivo, luego prémialo inmediatamente. Esto creará una relación positiva con el sonido. Más adelante, ese sonido “marcará” un comportamiento como correcto para que el perro sepa que hizo algo bien.
  • Cuando el perro se comporte de la manera deseada, haz sonar el clicker, luego prémialo. Una vez que se haya comportado de esa manera consistentemente, podrás nombrar dicho comportamiento. Comienza relacionando la orden y el comportamiento con la ayuda del clicker.
  • Por ejemplo, antes de siquiera enseñarle la orden para sentarse, haz sonar el clicker, dale un bocadillo y elógialo cuando lo encuentres sentado. Cuando comience a sentarse solo para recibir el bocadillo, comienza a decir la palabra “siéntate” para hacer que se ponga en esa posición. Combina la orden con el sonido del clicker para recompensarlo. Con el tiempo, aprenderá que sentarse en respuesta a dicha orden le hará ganar un clic como recompensa.

Sé consistente. 

Tu perro no entenderá lo que quieres de él si no eres consistente. Todos los que viven con tu perro deben entender y comprometerse con su entrenamiento. Por ejemplo, si educas a tu perro para que no salte encima de las personas, no permitas que los niños lo dejen hacerlo. Esto socavará todo el entrenamiento que hayas realizado.

  • Asegúrate de que todos utilicen las órdenes exactas que tu perro aprenda en el entrenamiento. Él no habla español, así que no puedes decirle una palabra distinta para “siéntate”. Utilizar estos términos de manera indistinta solo lo confundirá.
  • Debido a que el can no hará una conexión clara entre una sola orden y una acción, su respuesta a ella será impredecible.

Siempre recompensa la buena acción y el buen comportamiento con elogios y en ocasiones con un bocadillo pequeño.

 Los bocadillos pequeños ayudarán a motivarlo para que aprenda el entrenamiento. El bocadillo debe ser pequeño, sabroso y fácil de masticar para que no interrumpa la sesión de entrenamiento ni lo llene con mucha rapidez.

  • Considera el tiempo que le tomará masticar un bocadillo duro en comparación con uno semihúmedo. Los bocadillos del tamaño del borrador de un lápiz son suficientes para expresar el punto positivo, pero no debes esperar demasiado para que tu perro lo coma.

Utiliza bocadillos de “gran valor” cuando sea necesario.

 Cuando le enseñes una orden difícil o importante, utiliza un premio de “gran valor” para aumentar las probabilidades de que la aprenda. Algunos ejemplos pueden ser: hígado liofilizado, trozos de pechuga de pollo asado o rebanadas de carne de pavo.

  • A medida que el perro aprenda la orden, elimina gradualmente estos bocadillos y dáselos según sea necesario para proseguir con el entrenamiento. Pero siempre elógialo.

 

Edúcalo cuando tenga el estómago vacío.

 Algunas horas antes de comenzar con el entrenamiento, no lo des tanta comida como de costumbre. Mientras más quiera el bocadillo, más se concentrará en la tarea que necesita realizar para obtenerlo.

Siempre termina el entrenamiento con un espíritu positivo.

 Aun cuando la sesión de entrenamiento no haya salido bien y tu perro no haya entendido una orden nueva, termina con algo por lo que puedas elogiarlo. Al terminar la sesión de entrenamiento con una orden que ya haya dominado, lo último que recordará será tu amor y el elogio.

 

Desalienta los ladridos. 

Si tu perro te ladra cuando no quieres que lo haga, ignóralo hasta que se detenga y luego recompénsalo con un elogio. A veces ladran para llamar la atención o a veces por frustración.

  • No le lances una pelota o un juguete. Esto solo le enseñará que si ladra, obtendrá algo que desea.