Preparación para educar a un perro

 

Elige a un perro que se ajuste a tu estilo de vida.

Después de siglos de crianza, el perro moderno es una de las especies más variadas de animales en el planeta. Si bien es probable que haya un perro para cada estilo de vida, no todos ellos encajarán con tus necesidades específicas. Por ejemplo, si te gusta relajarte, no adquieras un Jack Russell terrier, conocido por su ladrido constante y su gran energía.[2] En su lugar, tal vez sea mejor un bulldog que prefiere más acurrucarse en el sofá durante todo el día.[3]Infórmate sobre las personalidades y los requisitos de cuidado para diversas razas. Pregúntales a los dueños de perros acerca de la personalidad de las razas.

  • Dado que la mayoría de los perros viven de 10 a 15 años, tener uno es un compromiso a largo plazo. Asegúrate de que el carácter de la raza encaje con tu estilo de vida.
  • Si aún no has formado una familia, piensa en si tendrás niños pequeños en la casa durante la próxima década. Algunas razas no son recomendables para los hogares con niños.

 

No adquieras un perro hiperactivo. 

Sé honesto contigo mismo con respecto a la compatibilidad del perro que quieras tener dentro de tu estilo de vida. No consigas a un perro que necesite mucha actividad solo porque quieres un motivo para tener un estilo de vida más saludable. Si no puedes seguir ejercitando a tu perro hiperactivo, ambos terminarán frustrándose.

  • Escribe las necesidades y el carácter de la raza, así como la manera en la que satisfarás dichas necesidades.
  • Si tienes que realizar un esfuerzo significativo para cambiar tu estilo de vida, elige un perro distinto.

 

Dale a tu perro un nombre práctico. 

Este tiene que aprender su nombre con facilidad a fin de que puedas mantener su atención durante el entrenamiento. Por eso, no debe tener más de 2 sílabas. El nombre también debe tener sonidos claros y fuertes que el perro pueda reconocer. Los nombres como “Fido”, “Max” o “Balto” tienen sonidos distintos que resaltan del flujo regular de habla humana que tu perro escucha.

  • Utiliza el nombre de tu perro con frecuencia cuando juegues con él, lo acaricies, lo eduques o necesites captar su atención.
  • Si tu perro te observa cuando dices su nombre, sabrás que lo ha aprendido.
  • Crea una relación positiva con su nombre para que siga concentrándose en ti cada vez que lo digas. Elógialo cuando responda a su nombre y prémialo.

 

Programa el tiempo suficiente para el entrenamiento. 

Deberás apartar de 15 a 20 minutos un par de veces al día para dedicarlos a las sesiones de entrenamiento formal. Los cachorros tienen poca capacidad de atención y se aburren con facilidad, al igual que un niño pequeño.

  • Sin embargo, en dichas sesiones no solo te dedicarás al entrenamiento de tu perro. El entrenamiento se produce realmente a lo largo del día al interactuar con la mascota. Aprenderá de ti cada vez que interactúen.
  • Los perros desarrollan malos hábitos cuando los dueños les permiten salirse con la suya en horas que no están dedicadas a las sesiones de entrenamiento.

 

Prepárate mentalmente para las sesiones de entrenamiento.

 Cuando trabajes con tu perro, sé entusiasta y optimista. Si haces que el entrenamiento sea divertido para él, tu perro reaccionará mejor. Recuerda que el entrenamiento no consiste en dominar a nuestras mascotas, sino comunicarnos con ellas.

 

Escoge el equipo adecuado.

 Una correa de aproximadamente 2 m (6 pies) de largo y un collar simple puede ser todo lo que necesites al principio, además de los bocadillos. Consulta con un entrenador para que te recomiende otros equipos, tales como un cabestro para perros, un arnés, un collar de entrenamiento hecho de metal o algún otro dispositivo. Los cachorros o los perros pequeños generalmente no necesitan un equipo tan riguroso. Por otro lado, en el caso de los perros más grandes, puede ser necesario un equipo especializado (como el cabestro) para mantener su atención.[4]