Enséñale a que venga

 

Entiende el valor de la orden.

 La orden “ven” te servirá cada vez que quieras que el perro vaya hacia ti. Esta orden sirve básicamente como un salvavidas, ya que puede evitar que tu perro salga corriendo si se suelta de la correa.

Prepáralo para este entrenamiento. 

Siempre es mejor que empieces en casa (o en un patio cerrado) con poca distracción. Colócale una correa de unos 2 m (6 pies) para que tengas una manera de mantener su atención y evitar que escape.

Llama la atención de tu perro. 

El objetivo es que corra hacia ti. Puedes hacerlo con sonidos altos relacionados con el juego, un juguete, con palmadas de emoción o con solo abrir los brazos. También puedes correr una distancia corta lejos de él y luego detenerte, pues los perros por naturaleza empezarán con la persecución.

  • Utiliza elogios y una “voz alegre” para alentarlo a que corra hacia ti.

Elógialo de inmediato. 

Haz sonar el clicker, elógialo con una “voz alegre” y dale un bocadillo cada vez que llegue a tu lado.

Combina el comportamiento con una orden verbal.

 A medida que tu perro comience a darse cuenta de que lo recompensarás por ir hacia ti, empieza a darle la orden verbal “ven”. Cuando responda, refuerza la orden elogiándolo con palabras como “bien”, “¡buen chico!”.

Lleva el entrenamiento a espacios más públicos.

 Debido a que la orden “ven” podría salvar la vida de tu perro, debe aprender a reaccionar a ella aun cuando esté distraído. Lleva las sesiones de entrenamiento de tu casa o patio a un parque público. Habrá más cosas que ver, sonidos y olores que atraigan su atención.

Aumenta la longitud de la correa.

 Comienza el entrenamiento con una correa de unos 2 m (6 pies), pero luego el animal debe volver de distancias más largas que esa.

 

Intenta educar a tu perro sin la correa en un espacio cercado.

 Esto le enseñará a volver desde distancias largas.

  • Pídele a alguien que te ayude con el entrenamiento sin correa. Pueden jugar al “ping pong” y tomarse turnos para llamar al perro.

Dale recompensas grandes. 

Debido a que esta orden es muy importante, los elogios que le des a tu perro por obedecerla deben ser extravagantes. Responder a la orden “ven” debe ser la mejor parte del día de tu perro.

No crees una relación negativa con esta orden.

 Sin importar lo molesto que estés, nunca refuerces la orden con ira. Incluso si estás furioso porque tu perro se soltó de la correa y corrió libremente durante 5 minutos, elógialo cuando al fin obedezca. Recuerda que debes elogiar lo último que haga, lo cual fue precisamente ir hacia ti.

  • Nunca lo corrijas, le grites, lo jales de la correa ni conviertas la orden en una mala experiencia. Puedes deshacer años de entrenamiento con una sola experiencia mala.
  • Nunca hagas algo que tu perro no vaya a disfrutar después de darle la orden de que vaya hacia ti. Si bien podrías verte tentado a darle la orden cuando necesites darle un baño, recortarle las uñas o limpiarle las orejas, la orden de ir hacia ti siempre debe provocarle alegría.[5]
  • Si tienes que hacer algo que no le gusta a tu perro, solo ve y sujétalo tú mismo en lugar de darle la orden. Elógialo por mantenerse tranquilo y aceptar la tarea. Por supuesto, puedes utilizar bocadillos.

Vuelve a lo básico. 

Si tienes miedo de que tu perro se suelte de la correa e ignore la orden de ir hacia ti, vuelve a la parte del entrenamiento con la correa. Sigue trabajando con la correa hasta que tu perro responda a la orden con confianza.

  • No apresures el entrenamiento con esta orden. Es muy importante como para dejarlo a medias.

Refuerza el entrenamiento durante toda la vida de tu perro.

 Debido a que este comportamiento es tan importante, debe reforzarse a través de toda su vida. Si lo sacas a pasear sin la correa, ten bocadillos en tu bolsillo para reforzar la orden.

  • También debes tener una orden para indicarle que no necesita estar a tu lado. Una frase como “eres libre” es una forma de expresarlo, pero la idea es que el perro pueda hacer lo que quiera y que no esté bajo tus órdenes hasta que le des alguna.

Mantén la diversión. 

No querrás que el perro piense que cada vez que va hacia ti la diversión termina, alguien le pone la correa y luego debe volver a casa. De lo contrario, comenzarás a verte con menos confianza y tendrá menos ganas de ir hacia ti. Por lo tanto, llámalo, elógialo cuando llegue y luego “libéralo” para que vuelva a jugar.

Haz que el perro se acostumbre a llevar puesto el collar.

 No es necesario que lo combines con alguna orden verbal. Cuando el perro vaya hacia ti, sujeta su collar para que no se ponga nervioso cada vez que sienta que alguien lo toca.

  • Cuando te inclines para premiarlo por ir hacia ti, sujeta su collar mientras le acaricias el cuello y le das un bocadillo.[6]
  • De vez en cuando, aunque no siempre, la correa debe estar unida al collar cuando lo sujetes.
  • Asimismo, puedes ponerle una correa corta y dejarlo “libre” una vez más. Las correas deben ser sinónimo de cosas divertidas que están a punto de suceder y de lugares que visitarán. No hay lugar para corregirlo severamente.